Por Roberto Carlos QUINTANA VILLAVICENCIO

Lic. en filosofía y CCSS

¿Podría orinar yo en Macchupichu? No, te meten preso y te multan ¿podría excretar en el Koricancha?, tampoco sería un delito contra el patrimonio cultural histórico del Perú ¿podría mear en kotosh?, los huanuqueños te aniquilan aparte de la penalidad que enfrentarías ¿podría expeler en el templo del Señor de Muruhuay? Definitivamente que no ya que los Tarmeños te desfloran aparte de ser excomulgado por la eternidad.

Ah,  pero si podrías orinarte  en Ichugan por Chipipata alturas de  Yanahuanca, pero si  puedes  mear en Rocco en el templo de la luna de Goñicutac , pero si podrías  destruir  Bombomarka cuna de la civilización de estas alturas de la sierra,  si puedes destruir y evacuar en la plaza Chaupimarca  donde se celebró el triunfo de la batalla de Pasco, pero si podrías ensuciar la ciudadela pre inca de Huagri en Paucar, si puedes borrar los murales hechos por artistas plásticos de talla internacional en la ciudad minera, si puedes y nadie te multa, si lo haces nadie se hastía, a nadie enfadas, al contrario alegras la sostenibilidad insensata, ignorante y estólida de la mayoría de ciudadanos de Pasco que tienen con su cultura y sus raíces. Si puedes descargar piedras afectando, malogrando y desluciendo el famoso puente de Huarautambo que es lo mejor que hemos mostrado al Perú y al mundo de nuestra arqueología de la región.

¿Cómo se le ocurre al administrador de obra incurrir en semejante atrocidad?, ¿el chofer del volquete no sabía de tal necedad que le ordenaban hacer?, ¿el que indico el desmonte no se dio cuenta adonde descargaban esas piedras y a que afectaban?, Solo se escuchó el grito desesperado del alcalde del centro poblado denunciando con justa razón de este atropello a la cultura, al pasado y arqueología andina.

Lo sucedido en Huarautambo es muestra como  para los pasqueños autoridades y ciudadanos en su mayoría  es la cultura y el antepasado: una mierda, una bazofia, un obstáculo, así lo calificamos, es incendiada la parroquia más antigua de la ciudad y no nos atañe, es pintada con “sprite”  el bosque de rocas de Huayllay no nos afecta, es borrada los murales pro cultura de la ciudad y aplaudimos, es afectada Huarautambo y solo pitean los cojudos idealistas pro cultura, pero si nace la ofensa, surge la amenaza, se genera el desprestigio , se ataca y nada de solución de conservar ese centro arqueológico más famoso ante el mundo que cuenta Pasco.

Lo que pasó en Huarautambo y las reacciones, es el resultado de que nuestros ciudadanos no están conscientes de proteger el patrimonio cultural, sea este ciudadano un humilde chofer o un profesional jefe de obra,  sea o no de la zona y  de la región, todo ser humano razonable debe hacer una lectura de contexto de saber y entender ¿ dónde trabajo?, ¿ qué arqueología tiene?¿ qué culturas incas o pre incas se desarrollaron?, es el mínimo de conocimiento que deben tener,   pero aquí tenemos choferes sin cultura, jefes y  administradores ignorantes del contexto formativo social y político de las zonas donde trabajan.

Eses es el trato pues a nuestra arqueología y cultura pasqueña, con puentes afectados, con danzas que ya no se bailan de modo original, con la música pasqueña condenada al olvido y cambiada por folclor alienante, con literatura de grupos sectarios, con grupos de música que sobreviven ejecutando música de fuera y para matizar solo le dan espacio breve al repertorio musical pasqueño, una cultura teatral que sobrevive gracias  al esfuerzo de las puestas en escena  escolar ya que el teatro universitario ha muerto hace años y el teatro independiente ya fue debilitado por el covid 19.

Alguna vez le pregunte a un viejo protagonista cultural cerreño del porque para los conciudadanos no era valioso su identidad y cultura, el viejo con esa experiencia de muchas batallas culturales en su haber me respondió: el cerreño ama más su basin que su identidad, quiere más su metal que su ideal, así de jodidos fuimos y somos aún con nuestro quehacer cultural.