“El Midis, a través del Foncodes, financia y brinda asistencia técnica a emprendimientos de las zonas rurales”

En el distrito de Pallanchacra, en la región Pasco, encontramos a tres mujeres luchadoras: Liz Portillo Dámaso, Lourdes Moscoso Dámaso y Encarnas Dámaso Soto, quienes encontraron en el eucalipto una oportunidad de negocio gracias al proyecto Haku Wiñay del programa Foncodes, que pertenece al Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis).

La pandemia originada por el covid-19 fue un momento duro para millones de personas en el país, pero estas emprendedoras, en agosto de 2020, comenzaron a recolectar hojas de eucalipto, materia prima que utilizan para elaborar aceites con propiedades curativas y decidieron participar en el IV Concurso Nacional de Experiencias Exitosas del Haku Wiñay/Noa Jayatai 2021, donde fueron unas de las cinco ganadoras.

Este galardón fue un gran impulso para Liz, Lourdes y Encarnas, mujeres emprendedoras que han encontrado en las propiedades medicinales del eucalipto una oportunidad de autoempleo y, por ende, mejores ingresos económicos para sus familias y otros miembros de la comunidad, que forman parte de la cadena productiva y comercial.

“La esencia de eucalipto es muy efectiva para las enfermedades respiratorias, la tos y la inflamación de la garganta. También para los calambres, mediante frotaciones en el cuerpo, alivia el dolor”, comenta Liz, lideresa del negocio. Debido a la buena acogida piensan en diversificar esta iniciativa produciendo otras esencias naturales.

El emprendimiento, surgido de la necesidad de contar con ingresos familiares, es resultado de la intervención del proyecto Haku Wiñay. El Midis, a través del Foncodes, financia y brinda asistencia técnica a emprendimientos de las zonas rurales del país. Además de la esencia de eucalipto, en Pallanchacra, Foncodes ha puesto en marcha otros 22 pequeños negocios en los rubros de carpintería, panadería, hortalizas, miel de abeja, entre otros.

El proceso de producción de aceite de eucalipto comprende: recolección, acopio y traslado de las hojas de eucalipto, selección y lavado. Las hojas son sometidas a un proceso de ebullición con agua en tanques herméticos conectados a dos alambiques en donde se destilan los vapores. De este proceso se obtiene la esencia aceitosa del eucalipto. Luego, la decantación de los líquidos, permite eliminar el agua residual, obteniéndose el aceite puro. Finalmente, es envasado y etiquetado en pequeños pomos de 5, 20 y 30 mililitros, para su posterior comercialización.

El laboratorio, donde trabajan las socias emprendedoras, está equipado con cocina a gas, tanques de ebullición, alambiques, tubos de ensayo, embudos y vasos de precipitación, filtros, entre otros implementos, comprados con fondos concursables obtenidos del proyecto Haku Wiñay.

El producto de esencia de eucalipto es comercializado en ferias en las ciudades de Cerro de Pasco, Huancayo y Huánuco. Liz nos comenta que su cliente más fuerte es una minera que compra para contrarrestar los resfríos de sus trabajadores.

El pequeño negocio está en fase de consolidación. El objetivo próximo es lograr el registro en la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid) del Ministerio de Salud. Así estarán en mejores condiciones de competir en el mercado de esenciales naturales.