“Fiscalía y PNP detienen a 6 personas, allanan inmuebles e incautan equipos de cómputo, celulares y documentos”

Seis presuntos integrantes de una organización criminal dedicada al tráfico de mercancías fueron detenidos en un megaoperativo efectuado por miembros de la Fiscalía Provincial Especializada en Delitos Aduaneros y contra la Propiedad Intelectual del Callao, de la Policía Nacional de Perú y de la Aduana Marítima.

Peter Alexander García Aguirre, Silvi Landy Cortez Pairazaman, Eduardo César Guerrero Quintana, Joel Christhian Liza Gonzales, Eduardo Junior Quispe Muñoz y Julio Cesar Ortiz Palomino estarán detenidos preliminarmente por un plazo de diez días, en cumplimiento de la orden judicial que solicitó el Ministerio Público.

Ellos serán investigados por presuntamente cometer los delitos aduaneros de contrabando y tráfico de mercancías restringidas, con la agravante de organización criminal, en agravio del Estado, informó el Ministerio Público del Callao.

En la diligencia participaron nueve fiscales y 211 policías, quienes allanaron ocho inmuebles ubicados en los distritos de Bellavista, Callao, Ventanilla, San Martín de Porres y La Victoria. Asimismo, incautaron 14 celulares, cuatro CPU, tres laptops, 300 dólares y documentación relevante para la investigación. 

Según la tesis fiscal, en el 2020 y el 2021, la empresa involucrada (Fabriny E.I.R.L.) habría importado equipos médicos, quirúrgicos y suplementos vitamínicos sin la autorización del Instituto Peruano de Energía Nuclear ni de la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas, respectivamente; además, de otros bienes como zapatillas.

Sin embargo, ante Aduanas las mercancías fueron declaradas como monitores usados con la finalidad de evadir los trámites, impuestos y pagos de la autorización para sacar ventaja económica a la transacción internacional.

De las investigaciones desarrolladas hasta el momento se ha podido determinar que García Aguirre hacía de gerente general de la empresa, mientras que Cortez Pairazaman era el gerente general de otra empresa que habría brindado el servicio de transporte internacional de la mercancía de Miami al puerto del Callao.

Liza Gonzales habría prestado su nombre para figurar como el propietario de la mercancía importada para evitar las inspecciones de Aduanas, en tanto que Quispe Muñoz y Ortiz Palomino eran los destinatarios de los bienes comprados en Estados Unidos.