Se habrán sorprendido de la velocidad con que ahora trabaja el congreso de mayoría fujiaprista. No debería sorprendernos, siempre que han querido y es favorece sus intereses, el aprofujimorismo tramita a velocidad inusitada. Está la suspensión de Kenyi, Boncángel, que bien merecido lo tienen, pero los sancionaron para recuperar únicamente la cantidad de keikistas, está lo de PPK, de la ley contra nuevas bancadas. Sin embargo, lo que no podrá recuperar es el tiempo perdido, la gran oportunidad de reivindicación que tuvo.

La esperanza es que ese sector de al menos 36% de los electores que votaron por Fuerza Popular y, más los mecanismos tramposos de la cifra repartidora, nos impusieron la mayoría absoluta de 73 naranjetes, se haya convencido que al fujimorismo le importa un carajo un mejor país. La mayoría absoluta de los fujis se quedó anquilosado en el pasado, el terrorismo, y solo una mínima parte sin poder de decisión tiene otra mirada.

Los tiempos cambiaron, la lucha de hoy ya no es contra el terrorismo, que tampoco la descuidemos. Ahora la pelea es contra la corrupción, tanto o más dañina que el terrorismo, la diferencia está lo sangriento, pero igual de cruel como postergar a niños con desnutrición crónica a no beber agua potable porque alguien se tira la plata. El fujimorismo, tenía la grandiosa oportunidad de desmarcarse de su pasado nauseabundo, que algunos pocos decentes no se hacen ascos de abrazar la mugre hecha organización, pero optó por convencernos una vez más en nuestras convicciones. Desperdició la ocasión de desmentirnos. Es que para el fujimorismo, luchar contra la corrupción, sería como cortarse las extremidadesQuién podría aventurarse a vivir sin pies ni manos, así por así, cuando por delante tiene un mundo de oportunidades.    

El presidente Martín Vizcarra, a través de la cuestión de confianza, está obligando al fujiaprismo de cortarse la gangrena. Solo que, un cuerpo enfermo requerirá de curas más certeras, en este caso, medidas radicales del electorado, relegarlos a una minoría insignificante. Que los ciudadanos conscientes, así como en Nuevo Chimbote rechazaron a la candidata a la alcaldía Beatriz Madrid, los boten por asirse a la bosta. Que esta actitud sea para todos los corruptos, de cualquier partido pintadito de honestidad que venga.