Por Roberto Carlos QUINTANA VILLAVICENCIO

Lic. en Filosofía y CCSS

Todos tenemos la esperanza que este nuevo congreso será pulcro, sano y justo, escuchara las necesidades populares, y será referente al llegar al bicentenario, pero creo que será todo lo contrario, la gente no cambia de la noche a la mañana, las personas en su mayoría seguirán apostando por la corrupción porque somos deshonestos casi todos, la muchedumbre seguirá eligiendo congresistas sin convicción, porque casi todos en el Perú somos así, vacío de convicciones, y los poderosos dueños del país seguirán escribiendo la agenda de todos los ciudadanos de este país.

Este 26 de enero no será fecha de cambio sino de confirmación que el país está putrefacto y los congresistas que se elegirá son el fiel reflejo de una sociedad casada, encamada y acostada con la maña, el siseo, y demás hábitos de la “cosa nostra”, confirmaremos que lo inmundo se ha disfrazado de limpio, lo chabacano de nítido, y lo roñoso de justo, no son ellos, somos nosotros como ciudadanos, quienes no queremos un país ideal, una nación progresista, un Perú mejor, no, para nada, eso es estupidez en un país donde la mayoría son majaderos, sosos, aduladores y seguidores de la idea de que la sobrevivencia está en ser lame botas, en ser siervos, esclavos del mal habito, donde reina la idea de que “hazte al cojudo y serás feliz”.

El 26 de enero con excepción de algunos héroes, la mayoría electa en el congreso será bazofia, roña y asquerosidad; y harán una gestión llena de inmundicia, la cobertura mostrara basura ideológica, desgano en arrinconar al pudrimiento y desidia para matar a la corrupción; el pueblo elegirá a los representantes que tienen como bandera a la deslealtad a sus principios, optara por quienes venden su voto a peso y barato, designara a otra banda de forajidos y facinerosas  que secuestraran a  lo correcto y sepultaran a lo justo.

El problema no es ellos, es el pueblo que no aprende y escoge lo execrable, no distingue a los buenos, decide por los malos y no porque no sabe, sino porque el pueblo también es malo, elige a corruptos porque así es el pueblo en su mayoría infecto, el pueblo favorece lacras porque parte mayoritaria del populorum es séptico, estiércol y boñiga.

El pueblo es como esa chica que prefiere irse con el varón maléfico abusador y pernicioso, no prefiere al varón bueno, humanista, progresista, y cuando se da cuenta ya es tarde porque ya le embutieron las cargas, la fregotearon y se arrepiente, pero su lamento tiene amnesia porque después repite el plato de elegir a quien jode su vida; es similar elegimos a quienes joden y no a quienes construyen mejor sociedad, mejor país.

Eso espero del pueblo este 26 de enero, fecha donde optarán por elegir a nuevos congresistas, se equivocarán de nuevo, llegaremos al bicentenario con un congreso funesto, atorado, sin norte, sin fin, cuya única meta de cada congresista será “agarrar” todo lo que se pueda a su favor, apropiarse, sisear, desvalijar, delinquir de manera elegante los dineros de todos los peruanos.