Somos una sociedad donde la anticipación es un predicado y no un verbo, la falta de previsión es excusa de nuestros fracasos permanentes, somos una sociedad emocional, donde esa frase “que tengo lo que tenga que pasar” o ese dicho “por algo será” es la excusa con que mentalidades baratas esperan del devenir su destino y se dejan avasallar por el romanticismo social de que ya todo está predestinado.

Por eso siempre nos faltó conjetura, circunspección, prevención, y planificación, como ciudad no nacimos, nuestro génesis fue simples carpas, luego se hicieron casitas de tapia y las calles serpientes donde se hizo no para el futuro sino solo para el vigente, ya que nadie iba a durar en el Cerro de Pasco para toda la vida.

Por eso nunca se hizo obras para el futuro, sino para pasarla en el presente, se hizo estadios tipo potreros, se instaló baños públicos para la década y no para el siglo, se inventaron plazas de espacios dejados por los muleros, nunca se hizo escuelas ni colegios sino cuando ya había muchos niños y adolescentes que increíblemente sus familias habían decidido durar siquiera 5 décadas en el frio y la altura.

No se hizo desagüe y cuando nuestras heces ya olían públicamente se hizo wáter a una laguna, y los cerros se hicieron letrinas, no somos sociedad donde se planea, donde se prevé para el futuro.

El agua fue proveída por la minera por décadas, incluso hasta ahora más de un siglo después y aun la minera nos provee el agua a buena parte de la población, agua que siempre falto, agua que no abastecía para la población, por eso las emprendedoras huancas nos vendían agua de la laguna que después la convertimos en inodoro.

Hasta que, por fin, se hizo una empresa de servicio de agua, para sistematizar un abastecimiento pero el emprendimiento se estancó y quedo como una forma más de burocratismo social, aunque si rompió la lógica de la dependencia minera al cobrar por el agua, esta  idea  era visto como algo sorprendente en el Cerro de Pasco, como otros servicios que se empezaron a cobrar, pero acostumbrados al asistencialismo social otorgada por la empresa minera “gringa” y después de “centromin Perú” que les daba de todo a la ciudad, pues esa mala costumbre hizo shock social en la gente.

De allí vino al famoso proyecto del agua, proyecto que debería abastecer las 24 horas a la ciudad de agua, fue tema de campaña por décadas, hicieron su intento las autoridades electas, pero nada, solo eran discursos con gestiones simbólicas, sin embargo, a la fuerza lograron arrancar presupuesto a la actitud tacaña que siempre el Estado ha tenido con el pueblo minero del Cerro de Pasco.

Y en diciembre del 2018 llego a la plaza Carrión el agua, traída con esfuerzo terco y denodado, y todos miramos y nos alegramos, confiados de que el gobierno regional electo seguiría y tener agua permanente era cuestión de días o quizás semanas, pero ahora esta atorado, parado, bloqueado, y el sueño del agua para Pasco sigue siendo una quimera.

Ha empezado el verano, los ríos están secos, las lagunas reducidas su caudal, y nuestra falta de previsión se confirma una vez más, tendremos escasez de agua y más aguda, con saña el péndulo nos aniquilara, exigirá de mayores recursos, el pueblo gastara más al buscar formas de abastecerse de agua, mientras las autoridades responsables de traer el agua, beben agua comercial que les permite obtener gracias a sus magnos sueldos y dietas , y recién estamos a mitad de junio y  falta aun 4 meses para sentir el agua de lluvia y al parecer años para tener agua 24 horas , que mal por quienes vivimos en el Cerro, ¿estamos malditos o elegimos nuestro mal cada 4 años?, necesitamos agua pero la sordera es total en las autoridades, a eso se agrega su mutismo estratégico de los que gobiernan, muestran así su invalidez, desmaña y desilusión de gestión y administración…ineptos.