“No solo la celebración y homenaje sino, también, el compromiso de nuestras autoridades de construir una nueva infraestructura”, acotó.

En la región Pasco, al inicio del año, el Gobierno Regional es el encargado de declarar la denominación del año regional y publicar en Diario El Peruano. Luego, la denominación encabezará todos los documentos que se emiten en las instituciones públicas y privadas en la región Pasco. En ese sentido, el activista Rodolfo Rojas Villanueva, envió al Consejo Regional la siguiente propuesta: “Año de Centenario de La Biblioteca Municipal de Cerro de Pasco y 75° Aniversario de la Creación del Departamento de Pasco”.

“Puesto que debemos entender que, durante los 100 años, la biblioteca municipal de Cerro de Pasco no solo apoyó a la educación, sino que creó espacios literarios y artísticos, fue y sigue siendo, aunque ahora relegado al olvido, un centro de información para el ciudadano pasqueño. No debemos olvidar que, muchos de nuestros hermanos pasqueños recorrieron a la biblioteca municipal. Con ello, no solo la celebración y homenaje sino, también, el compromiso de nuestras autoridades de construir una nueva infraestructura. Y, recordar los 75 aniversario de la creación del departamento de Pasco”, acotó el activista.

En ese sentido, Rojas Villanueva, solicitó a todos los consejeros del Gobierno Regional de Pasco a fin de que, el centenario de la biblioteca municipal de Cerro de Pasco no quede en olvido, se denomine el año 2019 en su homenaje y se coordine con la Municipalidad Provincial de Pasco para la elaboración de una agenda de conmemoración por los 100 años de la institución y 75° aniversario de la creación del departamento de Pasco.                   

DATOS IMPORTANTE:

Según el maestro Pérez Arauco, el local de la Biblioteca Municipal –ya desparecida- erigida por iniciativa de don Gerardo Patiño López con el dinero que la compañía norteamericana “pagó” al Cerro de Pasco en “compensación” por todo el daño que le había causado en 42 años. Lleva el nombre de dos ilustres maestros. Ángel Ramos Picón y Antonio Martínez. Ocupaba todo el segundo piso del edificio que se ve en la fotografía tomada poco antes de ser derruida. El primer piso estaba destinado al comercio. A fines del Siglo pasado la biblioteca funcionó en el segundo piso del mercado central. Luego, se trasladó al tercer piso de la municipalidad provincial, donde actualmente funciona.