Las familias de las zonas rurales de la sierra y la selva usuarias del proyecto Haku Wiñay/Noa Jayatai de Foncodes están experimentando un impulso de optimismo para salir de la pobreza y extrema pobreza en la que vivían. Los logros e impactos se evidencian en la mejora de su economía y la calidad de vida.

Un huerto de hortalizas a campo abierto o en fitotoldos, un aspersor que riega una parcela de cultivo optimizando el uso del agua, una cocina mejorada que permite eliminar el humo de la cocina y mejora la salud, un emprendimiento de crianza de cuyes o gallinas que garantiza ingresos autónomos sostenibles son impactos reales en la vida de miles de familias.

Haku Wiñay es una iniciativa de Foncodes, programa nacional del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social -MIDIS, orientado a la inclusión económica de los hogares en pobreza extrema mediante el desarrollo de capacidades productivas y de emprendimientos rurales. 

Impactos que respaldan

Desde el año 2012 a la fecha, Foncodes con Haku Wiñay (en la sierra) y Noa Jayatai (en la selva) ha logrado desarrollar 1,534 proyectos productivos con una inversión de 743 millones 048 mil 589 soles.

El proyecto Haku Wiñay ha tenido un impacto positivo en la generación de ingresos autónomos de los hogares rurales en pobreza extrema. El rubro de ingreso por servicios, comercio, artesanías y otras actividades independientes no primarias se incrementó en 35 por ciento por efecto del programa, mientras que en el rubro de actividades agropecuarias independientes el incremento fue del 14 por ciento, revela un estudio de evaluación realizado por el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE).

Durante los tres años de su implementación, las familias tienen la asistencia técnica de los yachachiq (el que sabe y enseña), bajo la metodología campesino a campesino.

En fortalecimiento de los sistemas de producción familiar, más de 46 mil familias rurales de la Sierra cuentan con sencillos sistemas de riego tecnificado por aspersión; más de 106 mil familias poseen huertos familiares a campo abierto y en fitotoldos. 

Más de 79 mil familias de la sierra conducen parcelas de pastos cultivados asociados y vienen produciendo alfalfa, trébol y rye-grass destinados a la alimentación de las crianzas especialmente ovinos y cuyes; más de 87 mil familias vienen mejorando sus cultivos de granos y tubérculos en la sierra y en la Selva.

Asimismo, más de 108 mil familias rurales producen y utilizan abonos orgánicos (compost, bocashi, humus de lombrices, biol) en sus parcelas de cultivos. También más de 77 mil familias rurales cuentan con módulos de crianza de gallinas de postura y otras 67,000 tienen módulos de crianza de cuyes.

En mejora de la vivienda saludable, se proporciona capacitación y asistencia técnica para la instalación de cocinas mejoradas y otras acciones para hacer más saludable la vivienda rural. En más de 103 mil hogares rurales de sierra y selva se han instalado cocinas mejoradas.

Del mismo modo, en más de 108 mil hogares tienen acceso al consumo de agua segura (agua hervida). Otro aspecto a resaltar es que 37 mil familias rurales han sido capacitadas para desarrollar más de 8 mil emprendimientos rurales sobre producción, transformación y comercialización de bienes y servicios, de tipo agropecuario, artesanal, piscicultura y de servicios.

De otro lado, más de 77 mil usuarios han recibido capacitación financiera, de los cuales se han seleccionado y formado más de 1,100 como yachachiq financieros. Asimismo 46,898 usuarios ya acceden a los servicios financieros tales como: depósitos, retiros, microcréditos y seguros; de ellos 19,600 han logrado abrir cuentas de ahorro.