Quienes piensan que el dinero te puede dar toda la felicidad del mundo se equivocan, sino preguntémosle a Pedro Ubaldo Polinar. El ahora exalcalde de la provincia de Oxapampa se despidió del cargo envuelto en las más copiosas lágrimas que nadie pueda imaginar, digno de un lacrimógeno capítulo de Rosa Salvaje; ¿será este un presagio de la derrota que le espera en su carrera al Gobierno Regional de Pasco?

Como se sabe Don Pedro Ubaldo Polinar se ufana de tener buenos cuadros políticos en las provincias y distritos de la región, pero, aclaremos, no necesariamente por convicción política, ¿serán acaso los millones amasados durante su temporada de gerente de la Unidad Ejecutora y alcalde provincial de Oxapampa los que convencieron a Amanda López Gamarra y Yaban Meza Sarmiento de acompañarlo?

Presentó su renuncia llorando, como no llorar por dejar el poder, dejar el cargo que lo hacía sentir todopoderoso; ser el jefe máximo es al parecer lo único que busca, ser la nueva versión de “plata como cancha”, César Acuña Peralta. La posible compra de candidatos, el auspicio a las promociones escolares, fabuloso pagos a medios de comunicación en su provincia, parecen ser sus principales armas porque a la fecha no se conoce de ninguna propuesta para ser autoridad regional.

Mientras algunos lloran otros se van felices inaugurando sus obras, otros aún desojan margaritas y varios más descartan su candidatura. Hoy que parece haber empezado la campaña política, ¿podríamos afirmar que los ricos terminarán llorando?