"Se perdió un año, pero como se dice la esperanza es lo último que se pierde solo queda esperar que nuestras autoridades locales tomen al toro por las astas enfrentando y exigiendo que Pasco reciba lo que le corresponda sin limitaciones y cobardías”.

PPK se disculpó a medias ante todo el país.

No esperábamos anuncios como se dice espectaculares y/o dramáticos en este segundo año de gobierno de PPK, muy a pesar que todavía se habla a través de algunos medios nacionales que estamos en época de crecimiento y estabilidad que seamos conscientes no se reflejan en el día a día de cada peruano común y corriente que tiene que laborar y no dejar de trabajar para parar la olla en firma diaria y siendo necesario que las cosas mejoren en lo que corresponde a crear nuevas fuentes de trabajo y todo esta economía estable y emergente se refleje en mejoras salariales y más trabajo para más peruanos.

Ahora según la mayoría de peruanos y peruanas en las últimas elecciones votamos por Peruanos por el por ende por Kuczynski quien debe si o si capitalizar la tregua que le ha dado la reunión cumbre con Keiko Fujimori dejando de lado este primer año de gobierno totalmente mediocre aprovechando el hito político de este 28 de julio para iniciar su segundo año de un modo cuantitativamente y cualitativamente superior repetimos al mediocre primero, sino será recordado como el peor de los gobiernos de los últimos años en esta vida democrática que nuestro país bien  desplegando e desarrollando en beneficio de todos los que conformamos este país bello y maravilloso.

Es necesario resaltar que no se debe de buscar motivos que posiblemente no permitieron u  mejor año en obras e inversión pública para las provincias más olvidadas del país por eso de los desastres naturales y/o el fenómeno costero ene le cual rescatamos la buena reacción ante estos desastres y lejos de utilizar esa coyuntura para tomar el timón, la desperdició con ostentación al embarcar al Gobierno entero en un proyecto malhadado como el de Chinchero, que a la postre se llevó de encuentro a varios ministros y a la recuperada aprobación presidencial.

Esperábamos más del Mensaje Presidencial en tiempos de evolución y estabilidad política, lo último que se espera de un discurso de Fiestas Patrias es que contenga anuncios rimbombantes o conmovedores, capaces de cambiar el curso de los hechos. El presente, sin embargo, está muy lejos de mostrar calma chicha u horizonte firme y exige, en esa medida, un mensaje políticamente fuerte, capaz de movilizar al país.

La crisis económica que siempre afecto a nuestro país ha sido muy significativa en anteriores gobiernos que es necesario tenerlos en cuenta para ver de ¿dónde venimos?, ¿en donde estamos? y ¿hacia dónde vamos? y si bien se aprecian algunas mejoras, el malestar es notorio. La caída sostenida en la inversión pública y privada ha dejado secuela en niveles de ingreso, de empleo y de pobreza. Que en muchos casos vienen afectando a poblaciones que requieren más atención del gobierno central a través de un mayor presupuesto y no como ahora nuestras autoridades locales no hablan de recorte presupuestal de parte del gobierno central en contra del verdadero desarrollo de nuestros pueblos en muchos caso los más olvidados del Perú como es el caso de Pasco.

En el último Servicio de Asesoría Empresarial, de Apoyo Consultoría, cónclave de ejecutivos naturalmente afín a PPK, los resultados de su medición interna fueron terribles: en materia de crecimiento económico, el 97% considera el primer año como regular/malo/muy malo; en destrabe de proyectos, el 95%; y en promoción de la inversión privada, el 93%.

Peor aún es el escenario en materia política. De no mediar el encuentro de PPK y Keiko, el balance sería funesto: un gobierno arrinconado, con enorme impericia política, plagado de soberbia tecnocrática, sin operadores políticos, sin propósito de enmienda y sin respaldo social suficiente para emprender alguna tímida reforma. Todo eso puede cambiar. PPK y Keiko discutieron proyectos de ley específicos, expresando compromisos puntuales que ya han empezado a cumplirse. Y en economía, el segundo año viene en mejor pie (materias primas, gasto público, inversión privada, etc.).

PPK debe volver a darle la confianza necesario al pueblo peruano que voto por él y también al que no lo hizo. Y ello pasa por tomar decisiones en diversas materias (descentralización, más empleo, lucha contra la corrupción, la inseguridad ciudadana, inversión pública, y  como la que acaba de afrontar sin titubeos respecto del Concejo Nacional de la Magistratura etc.), demostrando carácter y catadura. Debe gobernar para todos los peruanos sin distinción.

Está a tiempo. En cuatro años se puede enrumbar al país y alejarlo de las fuerzas centrífugas que en este momento lo amenazan y que se expresan, por ejemplo, en la crisis honda de muchos partidos políticos o en la reaparición de movimientos radicales en el sur del país. Si no se emprenden reformas, estamos más cerca de ese abismo que de la OCDE.

Se ha perdido un año, pero los astros están alineados para ganar cuatro, y sabemos que Dios at raves de nuestro Señor Jesucristo quien es peruano estará con nosotros siempre y cuando PPK tome conciencia del dramatismo republicano que lo acompaña y actúe en consecuencia con decisiones firmes, constantes y reales en beneficio de todo el Perú.

Lic. José Antonio Meza Romero

                                       Registro CPP 038.