Con el fin de realizar el control poblacional del murciélago hematófago, transmisor de la rabia silvestre al ganado, el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) realizó este año 360 campañas en diversas regiones del país, como parte de su estrategia para prevenir esta enfermedad endémica.

 

Jorge Mantilla, director encargado de la Dirección de Sanidad Animal del Senasa, explicó en diálogo con la Agencia Andina, que el control vectorial consiste en la captura de este tipo de murciélago, conocido también como vampiro por alimentarse de sangre, y se le aplica sobre la piel un compuesto anticoagulante que provoca el deceso de estos animales.

Detalló que al ser lamido por otros murciélagos, el compuesto colocado en la piel ingresa al organismo del hematófago y le provoca una hemorragia que lo mata lentamente. "Es el mismo procedimiento que se aplica a los roedores como mecanismo exitoso de control vectorial", indicó.

El funcionario sostuvo que esta estrategia, aplicada en las zonas de selva de las regiones de Apurímac, Ayacucho, Cusco y Junín, donde se detectó brotes confirmados de rabia silvestre, se complementa con otras como la vacunación del ganado, básicamente bovino, y la capacitación de los ganaderos para que tengan siempre presente la importancia de la inmunización como principal mecanismo para prevenir la rabia silvestre.

Mantilla anotó que 262,623 bovinos han sido vacunados este año en todo el país y se capacitó a más de 6,356 productores a escala nacional.

Solamente en la región Cusco fueron vacunados 14,642 bovinos, y se realizó 19 campañas de control población de murciélagos vampiros, y capacitó a más de 436 productores. Esta región se atiende por los antecedentes de la enfermedad en provincias como Anta, Paucartambo, La Convención y Calca.

La mejora en la cobertura de vacunación en los últimos años responde a una reducción en el costo de las dosis, de 15 soles a 1.50 soles, gracias a que el Senasa compra directamente a los laboratorios de países productores como Brasil, evitando a proveedores intermediarios que persiguen un fin lucrativo. Las compras de vacunas se realizan en función de la demanda durante el año, apuntó.

Mantilla Salazar destacó que los productores colaboran y coordinan de forma permanente con el Senasa para ubicar refugios, notificar ante el incremento de mordeduras en su ganado o que algunos animales presenten una sintomatología nerviosa, que llevará a la sospecha de esta enfermedad.

Recordó que en años previos, en regiones como Amazonas, Cajamarca, San Martín, Huánuco, Ucayali, Pasco, Junín, Ayacucho, Apurímac, Cusco, Madre de Dios y Loreto, se han reportado rabia en ganado, que fueron comprobados mediante diagnóstico de laboratorio.

Características de la enfermedad

La Rabia es una enfermedad endémica en el Perú y es causada por un virus que infecta a animales domésticos y silvestres. Es altamente mortal y se caracteriza también por ser una zoonosis, es decir que se transmite al ser humano por contacto con la saliva infectada por mordeduras o arañazos.

Se describen dos ciclos naturales de esta enfermedad: el ciclo urbano, que tiene como principal reservorio al perro; y el ciclo silvestre, que tiene como reservorios a animales silvestres.

En el caso del Perú, es el “murciélago hematófago” o vampiro común el que juega un papel importante en la transmisión de la enfermedad al ganado, por su hábito de alimentarse de sangre y que su saliva esté en contacto prolongado con la herida producida durante la alimentación.

Mantilla Salazar consideró que una de las causas de los brotes de casos de rabia silvestre en ciertas regiones, principalmente rurales y amazónicas, tiene que ver con la deforestación y el ingreso de personas en estas zonas donde antes no había presencia humana ni actividad ganadera.

Trabajo articulado

El funcionario resaltó que el Senasa cuenta con socios estratégicos cruciales en el trabajo que realiza, como el Ministerio de Salud, que brinda su apoyo para optimizar la cadena de frío para la vacuna antirrábica en sectores alejados, así como la protección con vacuna antirrábica preventiva al personal que manipula ganado con sospecha de rabia o murciélagos vampiros.

Mantilla Salazar agregó que gracias al sistema de coordinación existente, apenas se confirma algún caso de rabia silvestre en el ganado de alguna zona del país, se informa de inmediato al sector Salud para que adopte las acciones necesarias para proteger a las personas. Lo mismo ocurre con el Minsa cuando detecta casos de rabia en humanos y pone en conocimiento del Senasa para vacunar al ganado.

Otro importante colaborador ante casos como estos es el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, a través del Programa Nacional Tambos, que da la facilidad del uso de su infraestructura y servicios. Finalmente, los gobiernos regionales y locales constituyen una importante oportunidad de apoyo a sus comunidades que se vean afectadas por la enfermedad, dijo.