Por Roberto Carlos QUINTANA VILLAVICENCIO

Lic. en Filosofía y CCSS

Del 30 de diciembre del 2020 al 30 de enero del 2021 se han contagiado 2.354 personas más en la región Pasco (1) y nuestro gobernador regional lo celebra, se alegra, ríe y chupa como vikingo (2), es su mejor estrategia de afrontar el escenario pandémico en Pasco. No le importa las familias que sufren, no hay camas UCI, no hay plantas de oxígeno, no hay pruebas rápidas ni moleculares para mapear, nos niegan atenciones, rechazan pedidos de llanto de las madres, pero el gobernador es insensible, es fiel discípulo del “homo baco” (3), no se nota su accionar, solo discursea en su natalicio ordenando confiscar móviles y acusando de tener herejes en su entorno, se cuida a sí pero no cuida al pueblo que lo eligió. La desgracia no solo es el virus que circunda en la región, la peor desdicha es tener al hijo de Dioniso (4) como gobernador.

Entre el 30 de diciembre del 2020 al 30 de enero del 2021 han fallecido 93 personas producto del COVID 19 (5), familias enlutadas, amigos, amigas, conocidos, abuelos, padres, hijos; pero el gobernador goza de la tragedia, bebe de alegría por esta cifra, hace catarsis embriagándose, es propia de los hombres mediocres que ante problemáticas así su respuesta primitiva es huir, escapar de la realidad, mostrando incapacidad, desinterés y fuga gnoseológica.

En la extraordinaria película “La lista de Schindler” (6) El empresario alemán Oskar Schindler, parte del Partido Nazi, pone en marcha un elaborado, costoso y arriesgado plan para salvar a más de mil judíos del Holocausto. Genera todos los medios a su alcance para que los salvados sean más y los desaparecidos menos, una actitud que justifica su salvación, su redención; si el gobernador en vez de irse a chupar se mostrase más interesado  en traer plantas de oxígeno, gestionar pruebas moleculares, liderar un comando COVID 19  efectivo, quizás las muertes hubiesen sido menos, los contagios disminuidos; pero no, el gobernador prefiere irse a un rincón de la selva pasqueña a chelear, a catar y olvidarse de quienes sufren en la puerta de un centro de salud, de quienes sobrellevan el virus en la cama de un hospital, de quienes impotentes sin dinero, solo aceptan el destino que el hades ha impuesto, carota y   conchuda actitud del gobernador.

Y para herir más nuestra ya baja autoestima social pasqueña, para ahondar en nuestra llaga del lamento social y desesperación, mientras el gobernador regional soplaba sus velitas su exdirector del hospital Carrión regalaba, legaba y quien sabe quizás se aseguraba por allí algunos temas transfiere a otra región del país 5 mil pruebas para identificar el COVID 19 que nos hubieran servido para la prevención diagnóstica en la región, que descoco, ese tipo de galenos los hay, esos médicos que eligieron no por vocación, sino por dinero e interés su profesión, que Atila (7) los castigue en esta vida, miserables.

Para rematar este lamento indicaré una frase cruel del filósofo del pesimismo Emil Cioran (8) cuando escribe: Estamos todos en el fondo de un infierno donde cada instante es un milagro.