El domingo inicia la nueva cuarentena que dictó el gobierno para tratar de frenar al Covid-19, que viene embalado, en diez regiones, entre ellos, Huánuco y Pasco. Parece que esta segunda ola será peor que la primera. Sin embargo, pese a la gravedad de la situación, un buen sector de la población se opone a encerrarse en sus casas, con la excusa de “si no trabajo no como”, lo cual es cierto. ¿Pero qué más podemos hacer?, ¿Nos dejamos morir y el resto al diablo? No logramos entender la gravedad del asunto, de ahí la cerrazón. Condición aprovechada por políticos oportunistas, haberse si pescan votos a río revuelto. 

Las críticas contra el gobierno de Sagasti están cargadas de fuertes insultos y descalificativos. No defiendo el gobierno de los moraditos. Pero esto supone que los atacantes, hasta el más caído del palto, sería un mejor gestor de la pandemia. Si fuera tan simple, se lo darían el poder, toma, tú gobierna. A ver si nos salva por arte de magia de esta crisis nueva, nada visto en muchísimos años.

Los opositores a la cuarentena, encontraron a sus voceros en la derecha bruta y achorada (DBA), quienes, como ya lo advirtió Augusto Álvarez, buscan recuperar el terreno perdido. En esta campaña electoral están desesperados. Lideran la oposición sin ninguna otra alternativa para enfrentar el mal. A la DBA y a los opositores, que ya organizan protestas en contra del encierro, preguntémosles: Entonces, ¿hay que dejarnos morir nomás?, Si la respuesta es sí, sería una tremenda contradicción con su discurso de defensa de la vida, pues la derecha bruta se opone al aborto, a la eutanasia, aunque estos sean por humanidad. ¿O quizás proponen una salida genial que nos salvaría del colapso económico? ¡Díganlo por favor! La experiencia nos dice que hasta los países más desarrollados del mundo se han encuarentenado nuevamente a causa del virus.

He notado el hartazgo, con tono casi quebrado, en la ministra de Salud, Mazzetti, gritando impotente. “¡Cómo más hay que decirle a la gente que se cuide!” Es verdad. ¡Cómo carajo! hay que hacer entender a la gente que no usa correctamente su mascarilla. Que solo se la pone cuando ve cerca a la policía. O se la pone, renegando, cuando el sereno le reclama. O no lo usa. ¡Cómo le haces entender a esos fanáticos predicadores, que biblia en mano, sin mascarilla, en la aglomeración esparcen sus bichos! La gente no guarda distancia en la cola, sino se le exige, se le tiene que decir: por favor, sino se ofenden.

Por último, la cuarentena es consecuencia de nuestros actos. El sistema de salud no da para más y siempre estuvo así, porque siempre votamos por gobernantes que no le dan importancia, ¡ahí está pues! Hemos elegido políticos que se atienden en costosas clínicas, en algunos casos, como pasa con altos funcionarios del Estado, nosotros les pagamos sus seguros de salud en clínicas, cuando todos deberíamos atendernos en el mismo sistema de salud, a ver si así lo mejoramos. ¿Ya ven la importancia de votar?