Por: Cesar  Augusto Meza Andamayo (*)

Han pasado los días del año 2020, año  que nos ha traído cambios del que nunca nos hemos imaginado espero sirva para  la reflexión de cada uno de nosotros, un año sorprendente en el que aprendimos la importancia real que tienen en nuestras vidas, la unión familiar y la solidaridad; en el cual conocimos la versión más rota de nuestra alma, pero también la más fuerte.

Quien, a lo largo de este año no ha podido despedirse de amigos, conocidos y personalidades en el país y en el mundo que se llevó esta pandemia que no distingue status, color, condición, religión. Lamento decir pero es algo que el hombre, como hombre siempre ha hecho diferencias y muchas veces quiere jugar a ser Dios

Este se ha constituido en un año  que puso a prueba nuestra capacidad de resistencia y adaptarnos a los cambios. Si me tocara definirlo en una palabra sin duda alguna sería: resiliencia, pero además agradecimiento por ser de los afortunados que seguimos sanos y con vida y que a largo de estos días hemos visto en la práctica a cada uno de ustedes a reinventarse ante la adversidad, sin embrago toman las palabras de Facundo Cabral, podemos tener planes y discutir sobre ellos con los hombres pero nuestro amado padre celestial tiene la última palabra.

Seguramente todos pensamos que el año que ya termina  tendríamos todo lo que queríamos. Ahora sabemos que 2020 es el año en el que apreciamos todo lo que tenemos; lo importante de la convivencia, del compartir, de los afectos. Es decir  se puso de manifiesto que lo  todo lo que se compra con el dinero, en nada se compara con lo que se obtiene con el amor.

Se dice que el significado de crisis el idioma chino tiene dos acepciones  de peligro y oportunidad, la primera es verdad que todos en esta  hora seguimos expuestos al virus, pero cuando se habla de oportunidad esta ha servido para  reunificar a la familia, mucha gente exploró y desarrolló nuevos talentos, otros su espiritualidad, hay más conciencia sobre el cuidado del medio ambiente, aprendimos a valorar más el aquí y el ahora.

La naturaleza no invita a que volvamos a SER HUMANOS, ante la boragine de la tecnología, la redes,  la ciencia y la información, entonces volvamos a ser humanos a partir de nuestro cambio de actitud, sino no habremos aprendido nada de esta gran lección  que la vida nos puso en el camino, debemos ser conscientes que somos seres tan frágiles y vulnerables que debemos unir esfuerzos y luchar juntos.

Finalmente  a todos mis familiares, amigos, colegas y a usted que se da la molestia de leer estas breves reflexiones, les expreso mis mejores deseos para que el próximo año podamos seguir adelante siempre con la bendición de altísimo, con la mirada al cielo por lograr nuestros objetivos, pero con los pies  bien plantados en la tierra, sin prisa, pero sin pausa. Feliz 2021.

Cerro de Pasco, 30 de diciembre 2020

(*) Director de Registros Académicos UNDAC

Miembro de la FPP