Por Roberto Carlos QUINTANA VILLAVICENCIO

Lic. en filosofía y CCSS

Esta navidad, solo miraremos a lo lejos al hermano que esta con covid 19 y con señales le diremos ¡feliz navidad¡ Igual pasara con muchos que no podrán abrazar al padre, la madre, hermana o abuelo, amigo o colega; todos tenemos un conocido contagiado, no es noche de paz para ellos, si de amor, porque hay familia que piensa y se preocupa por él o ella, en todos solo brilla la estrella de la esperanza de curarse, de sobresalir y ser sano nuevamente.

Estas fechas no podremos enviar un mensaje de navidad a quienes se fueron, nos dejaron, los extrañaremos en la mesa, en la sala, en el trabajo, en el intercambio sea virtual o físico de los regalos, todos tenemos a alguien que el covid 19 se llevó, de ellos y ellas nos queda la remembranza, la añoranza infinita que se fueron, pero siempre estarán presentes en el corazón.

Esta navidad no será de felicidad absoluta, seria cínico decir ¡feliz navidad!, seria impúdico festejar, pero de profanos esta lleno el mundo, de carnales está desbordada la tierra, será un ¡salud! por los que la están sufriendo y por lo que la están lamentando, navidad distinta, diferente, jodida.

Esta navidad ni siquiera podemos decirle “ven a mi casa” o darse de abrazos deseando que pasen una dichosa navidad, porque dentro de la sociedad cada uno deberá cumplir su rol, su función:

El sereno cuidando las calles y socorriendo en navidad, el policía resguardando en noche buena, el vigilante cuidando en epifanía, el medico la enfermera y la técnica esperando en emergencia a quienes el destino llevara a la sanidad en navidad, el que vende algún producto para sobrevivir saldrá a comercializar en navidad para que haya alimento en el hogar, todos tienen su rol de pasar a su manera la adoración.

Esta navidad habrá hogares donde celebrarán porque el ángel de la muerte no los ha tocado, que la parca solo se haya parado y luego continuado su camino como haciendo un gesto de gracia, justo o injusto pero el covid 19 se ha llevado a buenas personas, “la yerba mala dura más en la existencia”.

No tengo nada que celebrar, este año se fueron el amor, los amigos, colegas, alumnos, alumnas; lo que me queda es abrazar a quienes están aún en casa, a quienes tengo, mis hermanos, hermana, ver a su hijos e hijas y sonreír porque están vivos, debemos sonreír de que aun tenemos en el hogar a quienes amamos, y si no, que ese asiento vacío lo llenemos de recuerdos felices, de efemérides gozosas porque no queda otro consuelo.

Buena navidad.