Por Roberto Carlos QUINTANA VILLAVICENCIO

Lic. en filosofía y CCSS

Llegamos al bicentenario y ya vemos nuestra realidad, siendo objetivos, ecuánimes y racionales, podemos escribir lo siguiente:

De ser ciudad real de minas ¿qué somos ahora? Una ciudad irreal, ilusoria, y ficticia, solo quedó la mina para salvarnos de hundirnos más en el mapeo económico del país. Los sueños de ser ciudad progreso, de ser urbe ejemplo y emporio del centro del país, todos quedaron en eso: en sueños. No tenemos un gran complejo cultural, no tenemos un coliseo decente para la niñez y juventud, no hay infraestructura para el teatro, la música y el concierto de identidad. Tenemos estadios sin techo completo, sin pistas y veredas en sus calles más antiguas como nuevas, ciudad aparente.

De ser nombrada Distinguida Villa minera del Cerro de Pasco somos un encono urbano de bares, de cantinas. De ser villa donde habitaban honrados ciudadanos ahora está lleno de burdos, de burgueses modernos donde su objetivo es hacer dinero en la tierra minera y luego largarse, por eso casi todos los comerciantes y habitantes no pagan el agua, no pagan arbitrio, no pagan autovalúo, hacen dinero y se van esa es su meta. Ciudad de bulla, de ruido infernal y no es por el tiro de la mina, ni por la sirena del castillo de Lourdes, sino por la falta de autoridad en todo sentido ¿Villa Minera? Por dónde.

De ser Ciudad opulenta, hoy la pobreza la notamos en cada esquina, en cada calle. La pobreza económica y mental es atroz, incontable, desesperante, y sin pronta solución, hay ricos sí, pero más hay desplumados; hay millonarios sí, pero más proletarios; hay pudientes sí, pero más desposeídos, ¿dónde está la profusión?, ¿dónde está la plétora?, por eso Carrión se fue a estudiar a la ciudad capital, por eso nuestros hijos e hijas se van a otros lares porque en su breve experiencia son conscientes que aquí no hay futuro para ellos.

Capital minera del Perú, somos la capital de la región Pasco, ciudad capital sin agua potable, con hospital de buena infraestructura pero carente de profesionales médicos en diversas especialidades;  ciudad capital sin plan urbano posible; ciudad capital que no sabe por dónde crecerá y por lo tanto se impone el desorden, el griterío; ciudad capital   con un gran wáter grande llamada laguna y de yapa:  foráneos (con excepciones distinguibles)   mandando y ganando rico dinero a costa de los cojudos cerreños que se lo permiten prefiriendo en cada elección electoral a quienes los azotarán 4 años.

Así llegamos al bicentenario, jodidos, pero felices como el perpetuo dolor que solo descansa instantes para sentirnos por breve tiempo dichosos.

FUENTES

  1. el año 1639, el Rey Felipe II le otorgó el Título de “Ciudad Real de Minas”
  2. El año 1771 el Virrey Manuel Amat y Juniet la funda oficialmente con el nombre de “Distinguida Villa Minera del Cerro de Pasco” y se le otorgó su escudo nobiliario símbolo de la ciudad.
  3. En el año 1840 es nombrada “Opulenta Ciudad de Cerro de Pasco”.
  4. En el año de 1960, Pasco recibió el título de Capital minera del Perú.
  5. Fotografía Facebook “El Cerro de Pasco”