Por: Rímac Adolfo ATENCIO VENEGAS.

El artículo77 de la Constitución del Estado prescribe que la distribución del presupuesto es equitativa, asimismo el gasto está basado en el principio dela eficiencia.

Efectivamente, teniendo en cuenta que el presupuesto tiene como propósito la inversión pública y la generación del trabajo directo e indirecto, los distintos niveles de gobierno y sectores deben destinar el gasto presupuestario basado en los principios de utilidad, bien común, costo-beneficio y finalidad pública, sobre todo; es decir, el presupuesto debe servir como medio del desarrollo y que refleje la mejora de los indicadores de bienestar, llámese en salud, educación, nutrición, competitividad, nivel de vida, calidad del agua, etc. Caso contrario, el presupuesto gastado no reflejaría los parámetros de la eficiencia. Sería un presupuesto mal gastado.

 Pero, ¿quiénes tienen la responsabilidad con el gasto eficiente?, por su puesto, son los gestores o titulares de las diversas entidades y de los distintos niveles de gobierno, quienes deben de orientar su gestión desde el plano prospectivo, o sea utilizar herramientas de planificación. Sin embargo, somos testigos que muchos titulares de las entidades públicas, usan el presupuesto en algo que no está planificado; ello refleja una gestión sin rumbo, coyuntural, sin objetivos claros, sin metas. En tiempos de modernización del Estado, es descabellado gastar el presupuesto a criterio personal y con afanes populistas. Eso ya suena a retrograda. Por eso el gestor debe reflejar el liderazgo y las habilidades conceptuales y técnicas de los gestores y gerentes para hacer buen uso del presupuesto.

Ahora, con relación a la distribución equitativa del presupuesto, valgan verdades que aún está vigente el centralismo limeño, en los hechos. Aunque teóricamente en la Constitución se proclama que el Perú es un Estado Unitario y centralizado. La llamada descentralización fiscal, durante va de la historia peruana nunca se materializó, simplemente por razones de mantener el equilibrio fiscal, como política económica, para evitar un colapso o crisis fiscal. En ese sentido, por ejemplo, para el año fiscal 2020, en la distribución del presupuesto público por regiones, Lima fue asignado con S/ 42,421 millones de soles, representando, aproximadamente, el 29% del total del presupuesto asignado. Este panorama es fiel reflejo de la distribución desigual de la riqueza.

21: Fuente: MEF En conclusión, en lo que concierne al gasto eficiente del presupuesto, es insoslayable la planificación estratégica como herramienta de gestión, así como afianzar la mejora de los indicadores de salud, educación, nutrición, nivel de vida, etc. ; empero, el periodo de pandemia que nos toca vivir, por ejemplo, el presupuesto está mal gastado, en muchos casos ligados a la corrupción. En cuanto a la distribución desigual del presupuesto público, sigue latente el centralismo capitalino, reflejo de ausencia real de la descentralización fiscal. Tarea pendiente para el futuro gobierno.