Por Roberto Carlos QUINTANA VILLAVICENCIO

Lic. en filosofía y CCSS

La delincuencia ha salido y con licencia municipal para robarnos, los ebrios han ocupado su lugar de siempre con la anuencia de los fiscalizadores del cabildo; los mercantes nuevamente emiten voces acompañados de ceñuda saliva hacia su autoridad y funcionarios ediles para imponerles su voluntad;  han regresado a las losas deportivas los disparates emitidas por los revoltosos y vivarachas de siempre, esos que hacen bullanga en el aula donde mantenían la indisciplina escolar y ahora siguen ese hábito en el devenir ciudadano.

Han regresado los accidentes de tránsito, las imágenes cruentas que nos ponen aparte del escenario covidiano diario ahora vemos el otro azote: ver morir en las pistas a gente condenada por el apuro de algún conductor, la actitud desprevenida de algún chofer o simplemente la mala suerte y desventura de que suceda porque tiene que acaecer.

La sociedad se adapta, migra de un estado normal a otra naturalidad, escuchar de alguien contagiado ya no espanta solo previene, saber de algún fallecimiento conmueve, pero a la vez hacemos una aceptación razonable, una especie de ser conscientes de que nos iremos sea por este virus o por otra enfermedad, ese es nuestro final, todos vamos a morir.

Han vuelto las paralizaciones de obras en algunos gobiernos ediles, las inauguraciones con protocolo sanitario en el gobierno sub nacional, y de hecho las denuncias de siempre, pistolas mediáticas que disparan por interés comercial publicitario no satisfecho, silencios rentados, palabras esgrimidas en las redes sociales y promoción de obras y actividades siempre en cuando estén incluidas en el presupuesto mensual de difusión.

Al final se trata de sobrevivir, de sacar provecho a la pandemia, de vivir del covid 19 y evitar morir por este virus, de eso se trata.

La virtualidad nos separa, pero a la vez nos une, la clase a distancia ya hostiga y atosiga al estudiante y a la madre de familia, pero ese es el destino al cual debemos adaptarnos también, así llegue la vacuna es será una actividad perpetua y hecha habito natural lo del teletrabajo, un sueño hecho realidad por los ingenios virtuales de las redes de la informática.

Aunque algunas cosas y actividades no habrá ni este ni el otro año, la fiesta patronal, el bailar en una discoteca, asistir y gozar de un concierto secular, fiesta y graduación de promoción, tener medio mundo de testigo de tu matrimonio, de tu bautismo, o de tus quince años; no habrá que planchar el terno para el desfile, ni hacer el disfraz de general, oficial o tropa para rememorar el bicentenario de la batalla de Pasco, y la procesión del Moreno ¿cómo será?

En la antigua Roma cuando los gladiadores iban a contender en el anfiteatro, saludaban al emperador diciendo «Salve, César, los que van a morir te saludan», estos tiempos exigen pensar y saludar en ello, salve covid, te saludan los que van a morir. Depende de ti que no sea hoy.