Por Roberto Carlos QUINTANA VILLAVICENCIO

Lic. en Filosofía y CCSS

Que mal que nos encandilen, nos timen, glosen promesas castradas por la ineficiencia y el desgano de servir al pueblo, anuncian fechas de obras, pero luego nos enteramos que era puro floro y demagogia de politiquero de siempre.

Que mal, que el gobernador diga una cosa y después nada de nada, generan pretextos lances, nada del agua, sino fuera por la lluvia que ya cae, ¿de dónde tendríamos agua?, es que él bebe agua comercial, por lo tanto ¿cuánto le interesa la necesidad popular?, porque mientras no sientes la necesidad pues no trabajas a favor de quienes la requieran, nuestro gobernador toma agua comercial, por eso queda mal cuando dice que el agua llegaría el 20 de setiembre, pero él no lo siente, él bebe agua comercial, no liba agua de pueblo, el ingiere agua pituca no de clase plebeya, y si él liba agua comercial seguramente sus funcionarios lo imitan, lo siguen y hacen lo mismo, sorben agua comercial, de allí que no les importa la necesidad popular, se orinan en el pedido masivo, mean en los gritos de ¡agua ya!

Lo que hace el gobernador, de paladear agua comercial es un habito de los patricios, de los dueños de la ciudad, de los que detentan el poder, de los que no se percuden de la necesidad prosaica, alguna vez pregunte porque en un restaurante “ficho” de la ciudad el menú costaba 12 a 15 soles, me dijeron que no era por los ingredientes, ni el toque del sabor que le ponía su gastrónomo, el administrador me respondió algo simple, “cocinamos con agua comercial”.

Otro día invite un lonche en una cantina a alguien y al momento de pagar este resultaba oneroso en su precio, proteste y me contesto, es que usamos agua comercial, caramba entonces el agua comercial es solo digna de patrones, de caciques de la modernidad, de amos del universo cerro pasqueño, los menesterosos y desheredados bebemos agua de EMAPA.

Los populacheros estamos condenados a catar agua que abastece la minera hace años, mientras que los gobernantes como nuestro gobernador beben agua comercial porque su sueldo les permite, porque su cargo lo beatifica, porque su billetera puede, por eso se jacta, se aparta, se hace selecto, especial y la petulancia le gana y esboza “yo bebo agua comercial” y hace un insulto al pobre cerreño y cerreñista, lo indigna al poblador de pueblo joven y de asentamiento humano, cuando nos mengua y ataca nuestro ya pobre autoestima social, yo bebo agua comercial, yo chupo con mi plata agua destilada,  especial, como yo que soy especial, mierda que tal suntuosa su expresión, una cachetada a la pobreza social.

Y encima anuncia informado seguramente por sus técnicos, esos iluminatis de la ingeniería, esas elites de la inteligencia de cartón que para el 20 de setiembre llega el agua, pero alcanzado la fecha y pasada el tiempo, ¿rebaso el agua?, no, y a decir de Vallejo, “!ay¡ el cadáver siguió muriendo”, mueren los ánimos, fallecen los optimismos, expira la confianza popular al gobernador, otro más que dice Pasco para los pasqueños y no cumple, otro más que dice el agua lo hare y a la hora nada, y recito nuevamente a Vallejo “Ah desgraciadamente, hombres humanos, hay, hermanos, muchísimo que hacer” señor gobernador  ¿ lo hará alguna vez?.