Por Roberto Carlos QUINTANA VILLAVICENCIO

Lic. En filosofía y CCSS

Vaya, 24 años han pasado desde que ingrese al aula de clases no como Maestro sino como auxiliar para alinear y disciplinar a los jóvenes y señoritas que hoy los veo como prósperos profesionales y exitosos ciudadanos; como también encontré después de años, ex alumnos  rastreros y menesterosos del saber, no, no pintemos solo nuestro logro bueno, seamos conscientes como Maestros, hay ex alumnos de uno que no han triunfado, sino que hoy son escoria, barbarismos sociales, y desechados pero que al final lo gratificante es que te digan "si seguía su consejo no hubiera terminado como estoy".

No seamos solo loor en nuestro día, sabemos cómo maestros que no somos el icono de la paciencia, ni los héroes de la virtud, hemos fallado muchas veces al juramento a renunciar a la correa o el castigo y diversos intervalos hemos usado el lenguaje bárbaro para hacer catarsis cuando uno encontró discentes que lo generan con sus acciones.

Según lo que vi en las redes sociales a los maestros nos aman , y si de hecho hay muchos alumnos que nos aman y quizás haya muchos más que nos odian, por la nota de 05 impuesta a su esfuerzo, por la mano firme y carácter fuerte dirigida para que sean mejores cada día y en su futuro, nos odian porque corregimos e insisto los maestros y maestras no somos sus segundos padres o madres de los estudiantes, somos sus maestros y estamos no para apañar sino para corregir, para enmendar, y no ser cómplices de sus mañas y desmañas.

Por eso a los viejos maestros los odiaban porque exigían corrección, eficacia, respeto, porque ellos sabían por la sabia de la experiencia que la educación horizontal pocas veces trae buenos resultados, el maestro no es tu igual, el maestro no es tu empleado ni tu siervo para que el alumno y el padre de familia pueda utilizar, usar, boicotear o insultar.

Desde que nado en el magisterio (1995) a la fecha ha cambiado mucho la educación, hoy el sistema nos exige a ser fingidores, ser los payasos del aula, los que deben sonreír eternamente a los alumnos y padres, y allí algunos lo hacen tan bien que ya se les hace natural, pero hay otros que asumen su doctrina magisterial de la verticalidad, lo lineal y el carácter de mantenerse con dogmas educativos que sirvieron ayer, sirven hoy y seguirán sirviendo mañana.

Desde que tengo un panorama más amplio de nuestro sistema educativo noto que cuando somos contratados los maestros nos dedicamos, esforzamos y damos todo de uno para los estudiantes, pero cuando ya logran nombrarse hay una mutación de vocación y se contagian de pereza, insatisfacción y pesimismo a sus ideales magisteriales, cuando debería ser diferente, también he notado que los más sacrificados son los maestros y maestras de zona rural, que hacen esfuerzos extra humanos, y sacrifican hijos, familia para lograr enseñar y cumplir sus indicadores como exige el MINEDU, mi respeto a ellos y ellas y de hecho mi máxima admiración,

Quiero agradecer a cientos de alumnos y alumnas que desde el ayer hacen llegar sus recuerdos, y en el hoy te envían sus mensajes desde lugares del planeta que alguna vez imagine que llegarían, como también de los locales que hacen llegar el saludo cordial, vaya, y cuando algunos de ellos llegan al colegio donde uno está presentándote a su hijo o hija, uno ya se siente viejo, viejo pero feliz de que tus alumnos confían la guía tuya de sus hijos, agradezco a la instituciones donde uno ha llegado y ha compartido sus sabia magisterial, (vaya que son varias que mencionarlas generaría polaridades)a mis colegas de quienes aprendo, a mis estudiantes de quienes me enseñan, a ellos y de manera especial a mis padres de familia diversos y de distintos tiempos, sé que no soy el profesor perfecto, el "profe" que quisieran, pero soy lo que soy y me basta, "somos lo que hemos querido ser" !viva el magisterio¡, !viva el maestro¡