¡LOS PERIODISTAS SON CHANTAJISTAS!, se acuerdan de la frase que revolucionó el mundo del periodismo en Cerro de Pasco, esta expresión fue incluso la génesis de la creación de una nueva agremiación periodística (de la cual, en honor a la verdad, soy miembro) la Central de Periodistas en Actividad; a partir de aquella oportunidad ¿cuántas veces volvimos a escucharla?, o ¿cuántas veces alguien se atrevió a repetirla? Creo que ninguna.

“¡Orden y firmeza!”, “¡disciplina!” y “¡hola cojudito!” fueron algunas de las frases que solía usar aquella autoridad, fue él también quien dijo “¡LOS PERIODISTAS SON CHANTAJISTAS!”; Valentín López Espíritu ex alcalde de la Municipalidad Provincial de Pasco (quien perdiera la vida en un trágico accidente de tránsito y cuyo cuerpo hasta hoy no ha sido encontrado) fue quien lanzó aquella frase que, cual reguero de pólvora, remeció el mundo periodístico pasqueño; luego de esa explosiva declaración no recordamos a otra autoridad que se haya expresado de esa forma del ‘respetable’ gremio periodístico.

En la última semana, y a raíz de los cuestionamientos a los integrantes del Consejo Regional por no declarar en emergencia el Proyecto de Agua para Pasco, el consejero regional Juan Galarza Vega se pronunció fuerte contra los hombres de prensa: “hay periodistas ignorantes, algunos tienen caca en el cerebro” exclamó sin temor a las respuestas o críticas de quienes pudieran sentirse ofendidos, como no mencionó nombres sus expresiones sonaron a generalización, recordándonos así al extinto Valentín López Espíritu.

¿Qué motiva a cualquier persona, más aún en este caso, a una autoridad, a expresarse de esa forma contra los hombres de prensa?, ¿Por qué ese tipo de calificativos para quienes, en teoría, deberían estar más informados y así contribuir con la educación e información de la población? ¿Cólera? ¿Rabia? ¿Impotencia? ¿Cuál es esa motivación? En esta columna creemos que en algún momento de nuestro desempeño periodístico todos nos hemos hecho esa pregunta, ¿Difícil de contestar? Por supuesto que sí. Creemos también que debemos hacerla ahora: ¿Hay periodistas ignorantes? Difícil responder.

Difícil porque somos parte de este gremio, y aunque siempre es tentador hablar de nuestros colegas, la ética, y en algunos casos la vergüenza, dicta que no lo debemos hacer, pero hagamos el intento.

Hay que pensar, y asumir, que esos calificativos no son solo de una autoridad a quien con todo el derecho criticamos, todos los servidores públicos, y los consejeros regionales lo son, están sometidos al escrutinio de la población y la prensa, sino también del común denominador de la población: ellos nos escuchan, leen o ven y también tiene el derecho de calificar nuestro trabajo; ¿hasta dónde nuestros comentarios, opiniones, expresiones y calificativos sobre el desempeño de una autoridad o circunstancia son atinados? ¿Somos acaso dueños de la verdad?

Nuestro deporte favorito, y aquí nos incluimos, ese de lanzar nuestra opinión como verdad incuestionable nos lleva a concluir que se va perdiendo nuestra credibilidad, creer que las cosas son de determinada forma solo porque nosotros lo decimos nos proyecta como soberbios y críticos pero no autocríticos.

A raíz de lo aquí comentado creemos necesario hacer una autocrítica seria: es imperativo evaluar, argumentar, criticar y sustentar nuestros comentarios y opiniones sobre el desempeño de nuestras autoridades, pero (siempre hay uno) este debe ser, en la medida de lo posible, los más objetivo posible, considerando que como periodistas tenemos la enorme responsabilidad de brindar la mejor información, y, considerando también que tenemos al mejor (y peor) de los jueces: nuestro público.

Éste es un análisis a título absolutamente personal.