“La lucha política entre el bien y el mal mientras se padece el desastre”

El título la tomo prestado del diario Uno, que dio cuenta de cómo los hermanos Fujimori, Keiko y Kenji, se enfrentan en el “gana, gana” de los posibles votos en medio de la tragedia que vive el país. Los señores, han salido con todo el clientelismo, como es práctica común del fujimorismo. Pero más que ver la disputa en el shogunato familiaren esa organización política, pretendo exponer las comparaciones que hacen entre el reo Alberto Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski (PPK) en las redes sociales, donde se siente los ánimos y temperaturas de la población, que por mucha tragedia, no cesan los ataques entre los buenos y malos, como considere usted.

 

Las cuentas del fujimorismo en las redes sociales, publican memes con un Fujimori ensuciándose los zapatos, mojándose, embarrándose casi el cuerpo entero en el desastre que padeció el país con el fenómeno del niño en el 97 y 98.Muestran a un rebosante Alberto de visita en las zonas de desastre: él estaba cuando el pueblo más lo necesitaba, es un líder, etc. Halagan la actitud mediática del ahora presidiario. En contraparte, señalan a un PPK “vago”, saliendo de una exclusiva piscina, suponemos temperada. Este no esuna defensa de PPK, pero es la purita realidad, elegimos un presidente vejete, con las disculpas por este término. Ante la amenaza del retorno fujimontesinista, lamentablemente no teníamos de otra que al abuelito como presidente. PPK no está para esos trajines o figuretismossimilares al de Fujimori, que en el momento delacatástrofedel 97, tenía 58 años. Empero los ministrosdel Gringo tratan de suplirlo. Solo para recordar, PPK se enfermó en plena campaña electoral y desapareció en los momentos cruciales a causa de su estado, poniendo en riesgo su propia elección, los 78 años encima deben de pesar. Esa es la realidad, es como si en casa le pidieras a tu abuelo de 80, que haga lo mismo que tu papá de 55.

No obstante, la respuesta del otro bando, en la pelea de las redes no se hizo esperar, mientras los fujimoristas alaban a su líder y resaltan solo bueno, empero intentan esconderloen campaña. El antifujimorismodice algo así: si los Fujimori devolvieran los seis mil millones de dólares que se robaron, se reconstruiría“al toque”. Me generó mayor atención el meme, en el que Keiko, está pensativa porque PPK no hace nada, “A esta hora mi papi y su familia ya estarían… robándose la ropas donadas”, se responde. Es verdad, los tíos de Keiko; Juana, Rosa Fujimori y Víctor Aritomi están prófugos, buscados por la justicia peruana, por haberse apropiado de las donaciones para los más necesitados del país. Es la realidad.

Alan García, tampoco dejó de ser el blanco de los ataques en este lío de los buenos y malos en las redes sociales. “Vivir sin agua, sin luz y con alza de precios para mí no es novedad”, afirma un meme, “Soy de los ochentas, fui entrenado por Alan García”, responde el ocurrente. Otro de los blancos favoritos en la red, donde hay cierta justicia y equilibrio a diferencia de los medios de comunicación, es el alcalde de Lima Luis Castañeda. Aún recuerdo que cuando la crecida del río Rímac, dañó e inundó una parte de la obra en construcción con la exalcaldesa Susana Villarán, la gran prensa la atacaba duro y parejo, lo que no pasa lo mismo con el famoso “mudo”, ahora que ocurren cosas peores.

A Castañeda se le cayó el puente solidaridad, pintado con los colores de su partido y construido en su gestión. No sobraron las comparaciones y burlas sobre el alcalde. Puente Balta, que está a unas cuadras del puente que se cayó, construido en 1868 y no se cae. O la ingeniería inca con el puente de Huarautambo en Pasco, que tampoco se desploma, como se desplomó la obra de reciente construcción. La más graciosa es la conjugación con el clásico cuento de los tres cerditos, “¿tan rápido construyeron sus casas?”, pregunta el puerquito que trabaja en su casa de ladrillos, y los que edificaron la vivienda de paja y madera, responden: “Nos las hizo Castañeda”. Ustedes ya saben qué hizo el lobo con esas casuchas.

Para todos los gustos. Los evangélicos y grupos religiosos conservadores que se enraízan en base al miedo y se valen del fanatismo, tampoco perdieron la ocasión del desastre, para ellos es el castigo del mismo dios. A río revuelto, ganancia de pescadores, dicen. El momento de la tragedia no es precisamente la unión por la solidaridad con los damnificados, sino también el espacio para la lucha política entre el bien y el mal.