“Oscuros intereses contra el gobernador, pero sin pruebas”

Está por demás decir: vaya cambio que resultó el gobierno de Teódulo Quispe Huertas, plagado de denuncias de corrupción. El gran cambio con su antecesor Klever Meléndez Gamarra, sería, como dice el dicho popular, la misma chola, pero con un tipo autoritario, déspota. También resultaré molestoso al decirles: les dije. Quien tiene más, quiere más. Ser empresario no es sinónimo de filantrópicos; con el develar de los sucios negocios de empresas transnacionales como Odebrecht, OAS, Camargo Correa; en estos últimos tiempos descubrimos un concepto adicional de empresario: ladrones, corruptores. En varias columnas de Luz Verde, en pleno proceso de la campaña electoral advertía del tipo de gobernante que elegirían. Antes que algún fujitroll me moteje de defensor de otro corrupto, mi posición era clara, ni Klever ni Teódulo, habían mejores alternativas, pero la sabia mayoría eligió a Chirigallo. Tantos destapes y un escándalo más como el de Latina, es una raya más al tigre.

 

Me entero con pesar, vía redes sociales, casualmente veo tele, del reportaje de Latina sobre presuntos hechos de corrupción que lindan con las casualidades. No me sorprende el ñeque que le dieron a un colega de la prensa, porque las actitudes de Teódulo son toscas, maleantes, y por ende, bajo ese liderazgo sus trabajadores lo imitarán; pero sí me llama la atención que la agresión sea contra Willy Charry, quien en la campaña auspiciaba a Teódulo, además, él, sabe sobrellevarse con las autoridades. Eso sí me sorprende.

A las denuncias del reportaje de Punto Final de Latina, la respuesta del Gobierno Regional de Pasco, es parca. En resumen, sostiene que el informe periodístico es el ataque de poderosos intereses de la exgestión porque chocaron con sus caudales. ¿A dos años de gobierno no pudieron extirpar la gangrena del kleverismo? O será que, como ya vemos con Lava Jato, cuando se trata de hacer dinero, sucios negocios y corromper, no hay camisetas ni colores políticos. Solo cuando las cosas salen mal, comienzan a sindicarse en el sentido de que el otro es el más ladrón.

Para sostener la contestación del GRP. Bueno sería que mostraran pruebas, nombres, hechos, fechas, etc. Grabaciones, declaraciones. Las grabadoras o filmadoras, cualquier novato lo sabe, ahora no son exclusividad de los periodistas. Si hace frente a oscuros intereses, como dicen,  a cualquier don nadie se le ocurre grabar y exponer esas evidencias. ¿Esa tecnología aún no llegó al GRP o es la coartada de victimización ante las evidentes denuncias?, sostenida y sustentadas por consejeros regionales, que no creo estén fuera de foco. Pero la mejor defensa es dar la cara y destruir las falsedades con la verdad. Los colegas periodistas buscaron al gobernador Teódulo Quispe, como ya lo sabemos, es huidizo, grosero. Hasta ahora cree que maneja una empresa, y que la sede del Gobierno Regional de Pasco es su cochera, del que no quiere dar cuenta a nadie, llegando a tal punto de implementar medidas restrictivas a la labor periodística. Dicen que el comando nunca muere, en el caso del GRP sí, por ello no hubo gerentes o consejeros oficialistas que digan su verdad ante las cámaras de Latina. Este es el cambio del que tanto se llenan la boca los fujis.        

Con autoridades cuestionadas, políticos o apolíticos ladrones. De empresarios igual de logreros, porque el que tiene más quiere más, siempre ocurren casualidades y coincidencias de ventaja, de suerte. Que el empresario le regateara un costoso vehículo a Teódulo, es pura suerte, casualidad que a muchos pobretones no nos halla. Al estilo de su máximo líder fujimorista, Kenya Fujimori, que remató las empresas públicas del país, similar suerte habría tenido Quispe Huertas. Sin embargo, por casualidades de la vida, este empresario regateador resultó ganador de en los procesos de licitación del GRP.

La moda de muchos sospechosos de corrupción, la justificación favorita de otros tantos ladrones de cuello y corbata, es la casualidad, mera coincidencia, suerte. Menos mal, todo tiene su final, Teódulo y sus angurrientos ya deben estar bajándose de sus nubes, les queda solo 23 meses. ¿Qué rápido verdad?